La violencia Intrafamiliar es aquella violencia que tiene lugar dentro de la familia, ya sea que el agresor comparta o haya compartido el mismo domicilio, y que comprende, entre otros, violación, maltrato físico, psicológico y abuso sexual.
Entendemos que la violencia doméstica es un modelo de conductas aprendidas, coercitivas que involucran abuso físico o la amenaza de abuso físico. También puede incluir abuso psicológico repetido, ataque sexual, aislamiento social progresivo, castigo, intimidación y/o coerción económica.
Hay autores que señalan que la violencia Intrafamiliar se da básicamente por tres factores; uno de ellos es la falta de control de impulsos, la carencia afectiva y la incapacidad para resolver problemas adecuadamente; y además en algunas personas podrían aparecer variables de abuso de alcohol y drogas.
CATEGORIAS DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
Las categorías de la violencia intrafamiliar se definen según el contexto en que ocurren los actos y fundamentalmente de acuerdo a la identidad de la víctima, la que generalmente se encuentra dentro de los grupos definidos culturalmente como los de menor poder en la estructura jerárquica de la familia.
VIOLENCIA HACIA LA MUJER Y EN PAREJA
La violencia en la pareja constituye una de las modalidades más frecuentes y relevantes entre las categorías de la violencia intrafamiliar. Es una forma de relación de abuso entre quienes sostienen o han sostenido un vínculo afectivo relativamente estable, incluyendo relaciones de matrimonio, noviazgo, pareja (con o sin convivencia) o los vínculos con ex parejas o ex cónyuges.
MALTRATO INFANTIL
El maltrato infantil, de manera general, puede definirse como todo acto no accidental, único o repetido, que por acción u omisión (falta de la respuesta o acción apropiada) provoca daño físico o psicológico a una persona menor de edad, ya sea por parte de sus padres, otros miembros de la familia o cuidadores que, aunque externos a la familia, deben ser supervisados por esta.
El maltrato infantil incluye el abandono completo o parcial y todo comportamiento o discurso adulto que infrinja o interfiera con los Derechos del Niño (Declaración Universal de la ONU, 1959). La violencia, ya sea física, sexual o emocional es una de las más graves infracciones a estos derechos, por las consecuencias inmediatas, a mediano y largo plazo que generan en el desarrollo del menor.
Dentro de esta categoría podemos clasificar también el abuso fetal que ocurre cuando la futura madre ingiere, deliberadamente, alcohol o drogas, estando el feto en su vientre.
Existe también un alto índice de violencia hacia el adulto mayor y hacia los discapacitados.
Además hay diferentes formas de violencia, éstas se han clasificado en; violencia física, violencia psicológica, maltrato, acoso, manipulación, abandono, abuso sexual y abuso económico.
ESTADISTICAS
Una niña muere de forma violenta cada dos días; ocho de cada diez casos presentan evidencia de violación sexual y dos de éstos son cometidos contra niñas menores de 5 años. Así lo revela el informe Situación de la Niñez en Guatemala 2004, elaborado por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado (ODHA) de Guatemala.
La violencia intrafamiliar y el maltrato infantil es la cuarta causa de muertes violentas de menores de edad; según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en muchas ocasiones existe un subregistro de estos casos, puesto que son reportados como accidentes, añade el estudio.
En Guatemala, la violencia de género ha provocado más muertes y discapacidades en mujeres en edades comprendidas entre los 15 y los 44 años que el cáncer, la malaria, los accidentes de tráfico o incluso la guerra.
Cuarenta y nueve por ciento de las guatemaltecas son víctimas de violencia doméstica y en la mayoría de los casos las mujeres sufren lesiones físicas como fracturas, roturas de huesos o pérdidas de la audición.
Además, siete de cada 10 niños guatemaltecos son víctimas de maltrato o abuso
sexual.
Según el banco mundial 1 de cada 5 mujeres ha sido maltratada física o sexualmente por uno o varios hombres en algún momento de su vida. La violencia intrafamiliar es causa de muerte e incapacidad entre mujeres en edad reproductiva, tan grave como el cáncer. Cada 15 segundos una mujer es agredida. Uno de cada tres hogares han vivido episodios de violencia continuos en forma de maltrato emocional, intimidación, abuso físico y sexual. Se estima que alrededor del 50% de las familias sufren o han sufrido alguna forma de violencia.
El último informe de la Organización para la Salud (OMS) realizado en el año pasado a 24 mil mujeres, registró que el porcentaje de ellas que habían sufrido violencia física o sexual, o ambas, por parte de su propia pareja oscilaba entre el 15% y el 71%. En los diez países considerados en el estudio: Perú, Bangladesh, Brasil, Etiopía, Japón, Namibia, Samoa, Serbia, y Montenegro, Tailandia y la República Unida de Tanzania, se muestra como influyen los factores relacionados con el contexto social, la desigualdad económica y el nivel educativo en la violencia que ejercen los hombres, contra sus parejas. La edad de las mujeres también es un elemento que incide, las jóvenes entre 15 y 19 años mostraron riesgo de ser objeto de violencia. Un ejemplo de ello se refleja en Perú donde 41% de jóvenes declararon haber sufrido violencia, mientras que las mujeres entre 45 y 49 años registraron un 8%. La violencia como patrón es otro de los temas abordados en el informe salud Femenina y Violencia Doméstica Contra las Mujeres de la OMS. “Lejos de tratarse de un hecho aislado, la mayoría de los actos de violencia física inflingida por el esposo o conviviente sigue un patrón de maltratos continuados”.
La mayoría de mujeres que habían sido víctimas, declararon haber sufrido estos actos en más de una ocasión.
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